Temas "Nabarros" (7)
Bernardino Tirapu, una gran persona


Bernardino Tirapu (Leitza, 20-5-1884, Pamplona, 2-11-1964) fue médico de profesión. Tras cursar la carrera en Valladolid, ejerció en el partido de Erasun-Ezkurra. Más tarde, en 1917, se estableció en Pamplona, pero al año siguiente volvió a su comarca natal al declararse una gran epidemia gripal en Leiza y Ezkurra. Su gran humanidad y su actividad entregada, y sin retribución en muchas ocasiones, le mereció un buen número de distinciones como la Cruz de Primera Clase de la Orden de Beneficencia en 1922, la medalla al Mérito del Trabajo en 1962 y el nombramiento de Miembro de Honor de la Sección Provincial de Médicos del Seguro Obligatorio de Enfermedad. Como último agradecimiento, Pamplona le ofreció una calle poco antes de su muerte en 1964.
Su capacidad de trabajo quedó reflejada también en la labor que realizó en favor del euskera, su lengua materna.
Fue miembro de la sociedad Euskeraren Adiskideak (Los amigos del euskera) (1925-1936), y vicepresidente de la misma a partir de 1931. Junto con él, un nutrido grupo de hombres y alguna mujer, como Paz de Ciganda, consiguieron que sus iniciativas fueran muy influyentes en la sociedad de aquellos años. Entre los miembros más conocidos se podría nombrar a Jenaro Larrache, Damaso Intza, José Mª Huarte, Ignacio Baleztena, Remigio Mujika, Pablo Archanco y Aingeru Irigarai, entre otros.
Fueron los herederos del trabajo iniciado por Arturo Campión y la Sociedad Euskara de Navarra, de finales del siglo XIX (1877-1897), nacida para "conservar y propagar la lengua, literatura e historia vasco-navarras".
>>(Para más información sobre Euskeraren Adiskideak, ver el artículo de las páginas 8 y 9 de este número de Ze Berri?)